En este documental sobre la vida de Peter Rice queda claro cómo un ingeniero puede romper la norma general. Rice trabajó en proyectos gigantescos como la Ópera de Sídney y el Centro Pompidou, siendo alguien extremadamente preciso con las matemáticas, pero a la vez un tipo extrovertido, abierto a tomar riesgos y creativo con sus ideas. Tenía el equilibrio perfecto.
A veces se piensa que el ingeniero solo calcula y el arquitecto sueña, pero Rice demostró todo lo contrario. Tenía una intuición casi poética para entender los materiales y colaborar mano a mano con los arquitectos, hablando como un puro arquitecto el mismo idioma, haciendo que la propia estructura y la tecnología se volvieran el alma del edificio.
Conclusión
En pocas palabras para ser francos la construcción se convierte en arquitectura cuando deja de ser pura técnica y pasa a tener intención, belleza y propósito. Peter Rice no solo calculaba estructuras, las imaginaba para conectar con la gente verdaderamente.










